jueves, 16 de abril de 2009

Vía libre de Zapatero a la M-50 de Aguirre que horada El Pardo

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VERA GUTIÉRREZ CALVO - Madrid - 16/04/2009

Lo que durante cinco años ha sido un proyecto intolerable -tanto como para que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero lo llevara ante el Tribunal Constitucional- se ha convertido ahora en una obra en beneficio de los madrileños a la que el Ministerio de Fomento "no va a poner objeciones". El nuevo ministro, el socialista José Blanco, selló ayer la paz institucional con la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, y le dio apoyo expreso a uno de sus proyectos más controvertidos: la construcción del último tramo de la carretera de circunvalación M-50, que perforará con un túnel de 10 kilómetros el monte de El Pardo.

El acuerdo es mucho más amplio: Aguirre y Blanco dieron por inaugurada una nueva etapa de cooperación "leal" desbloqueando distintos proyectos parados desde hace meses, como la extensión de la red ferroviaria de Cercanías -el mismo plan que se ha anunciado ya varias veces-, el nuevo aeropuerto de El Álamo o el metro a Torrejón.

El más polémico será previsiblemente el respaldo de Fomento al tramo norte de la M-50, rebautizado M-61 por Aguirre y denostado por la anterior ministra, Magdalena Álvarez, la ex titular de Medio Ambiente, Cristina Narbona, los ecologistas, el Ayuntamiento de Madrid, el PSOE e IU. Blanco dio por superadas las "divergencias" porque, según dijo, la Comunidad ha asumido "modificaciones" en el proyecto inicial. Un portavoz autonómico aseguró que el proyecto es y va a ser el mismo que ya se aprobó hace un año, sin modificaciones. "No nos consta que Fomento haya pedido nada", dijo.

La oposición del Gobierno de Rodríguez Zapatero a la obra de la M-50 en El Pardo era de dos tipos: por un lado, alegaba un conflicto de competencias porque la carretera es estatal; por otro, denunciaba el "extraordinario impacto ambiental" -en palabras de la ex ministra de Administraciones Públicas y hoy vicepresidenta Elena Salgado- que tendría el túnel sobre un paraje natural protegido.

Al primer obstáculo respondió Aguirre con un ardid: en 2007 anunció que, si no le dejaban hacer el tramo norte de la M-50, lo haría igual pero llamándolo M-61 y catalogándolo como carretera autonómica (ésta es la que enganchará con la M-50, según autorizó ayer Fomento). Para eludir el problema ambiental, elaboró y presentó hace un año un proyecto de doble túnel que, según la Comunidad, no afecta a El Pardo porque deja las salidas de humos fuera.

En todo este tiempo el Gobierno no había modificado su postura contraria a la obra. Ayer, Blanco lo hizo alegando que Aguirre ha aceptado incluir "modificaciones" en el proyecto, y un portavoz de Fomento explicó después de qué modificaciones se trata: el doble túnel y las salidas de humos fuera del monte. Eso ya estaba en el proyecto hace un año. Según el portavoz, en este tiempo el ministerio "ha estado estudiándolo".

Ecologistas en Acción lamentó en un comunicado la "falta de sensibilidad ambiental" de Blanco. Inés Sabanés (IU) mostró su asombro ante el "pacto de cemento" entre el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero y la Comunidad.

Después de cinco años de guerra entre la presidenta y la ex ministra Álvarez, entre Blanco y Aguirre sólo hubo ayer buenas palabras. "Vamos a colaborar de forma leal en beneficio de los madrileños", dijo el ministro; y explicó su apuesta por las infraestructuras "como instrumento contra la crisis". Aguirre contestó: "Confío en el nuevo ministro. Espero que cumpla. Pero obras son amores".

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