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El nuevo eje, iniciado por CiU, provocó el primer desencuentro en el seno del tripartito
No es el túnel de mayor longitud de Catalunya -le superan el de Vielha y el del Cadí-, pero, de entre los que están en servicio, el de Bracons es el que más tiempo ha precisado para ver la luz. Quince años después de la presentación del primer proyecto y seis desde que comenzaron las obras, se inaugura este mediodía. El controvertido paso subterráneo, de 4,5 km y que acorta distancias entre Osona y la Garrotxa, se abrirá al tráfico por la tarde, como el resto del tramo Torelló-Sant Esteve d´en Bas (en total, 19 km), perteneciente al eje Vic-Olot (C-37).
De Olot a Vic en media hora
El viaje entre Olot y Vic por el túnel de Bracons dura desde hoy algo menos de media hora, la mitad de lo que cuesta por la sinuosa carretera BV-5224. El trayecto total también se acorta (37 kilómetros en vez de 48). Por el tramo Torelló-Sant Esteve d´en Bas, de 19 kilómetros, que se prevé abrir al tráfico a las cuatro de esta tarde, pasarán entre 9.000 y 10.000 vehículos de media cada día. La nueva vía dispone, además del túnel principal de 4,5 kilómetros, de otros nueve pasos subterráneos y seis viaductos ideados para una óptima integración de la infraestructura en el entorno. La calzada está formada por dos carriles de 3,5 metros de ancho y dos arcenes de 2,5 (el proyecto original preveía dos por sentido). Al haber pendientes de entre el 5% y el 6,5%, hay un carril adicional para el adelantamiento de vehículos lentos a lo largo de 10,5 kilómetros. El túnel tiene 13,7 metros de ancho y 5 de gálibo.
Dispone de dos carriles hacia Torelló y uno en sentido Sant Esteve d´en Bas con una mediana de un metro, aceras de 0,6 y arcenes de 0,5. Para completar el nuevo eje de la C-37 entre las capitales de Osona y la Garrotxa queda por construir el trayecto entre Sant Esteve d´en Bas y Olot, pendiente de la definición de las variantes de esta última población y de Les Preses, que no serán una realidad hasta dentro de, como mínimo, cuatro años.
Un sinfín de conflictos políticos y ciudadanos ha demorado el proyecto. Sus opositores, agrupados principalmente en la plataforma Salvem les Valls, han batallado para impedir la construcción no sólo del túnel, sino también de la nueva carretera, porque consideran que ponen en peligro la riqueza paisajística, agraria y medioambiental de la zona norte, la de la Garrotxa, y se mantienen vigilantes para que el eje no genere especulación urbanística. Su acción continúa. Para hoy mismo ha convocado una manifestación.
En el otro extremo, gran parte del empresariado -con las cámaras de comercio al frente- ha defendido el nuevo eje porque lo ve como un acicate para el impulso económico de la zona. La industria confía en que propicie nuevas relaciones a un lado y otro de Bracons.
En el ámbito político, la tensión ha sido mayúscula. Este túnel fue la primera patata caliente con que se encontró el tripartito nada más tomar las riendas de la Generalitat. El proyecto arrancó con CiU en el Govern y las obras se habían iniciado pocos meses antes de que PSC, ERC e ICV-EUiA constituyesen su ejecutivo. Los socialistas coincidían con la federación nacionalista en la necesidad de construir este eje, pero con modificaciones para aminorar su impacto. Republicanos y ecosocialistas lo rechazaron de plano por considerar que tendría excesiva repercusión sobre el entorno. Las obras se pararon en febrero del 2004 mientras se resolvían estas diferencias. La luz verde llegó un mes después.
Los trabajos se reanudaron con la adopción de mejoras para integrar la carretera mejor a su paso por la Garrotxa, y eso ha acabado por disparar la factura hasta los 300 millones de euros (las primeras previsiones no llegaban a 200 millones). La decisión se tomó mediante la votación de los consellers, lo que provocó airadas críticas de ICV y ERC. No en vano, la solución final se acercó mucho a las posiciones del PSC, que hizo valer su mayoría.
Con las máquinas otra vez en marcha, el Govern se ha mantenido unido de puertas afuera. El mensaje oficial ha sido que el Bracons del tripartito es sustancialmente distinto del de CiU ya que es una vía preferentemente comarcal y respetuosa con el paisaje.
Además, sostiene el Ejecutivo, el planeamiento urbanístico impedirá que florezcan edificaciones al amparo de la carretera. Con todo, la oposición ciudadana ha pervivido desde Salvem les Valls. Mientras tanto, CiU ha lamentado que se haya perdido tanto tiempo en ejecutar una infraestructura que cree imprescindible para la Garrotxa, Osona y el conjunto de Catalunya debido a la división interna del tripartito. Por ello ayer se congratuló de que el túnel haya visto finalmente la luz.